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REPORTAJE; INDIGENTES 

Una realidad que no queremos ver 

Se incrementa el número de indigentes que padecen diferentes enfermedades mentales.  

Todos los días pasamos junto a ellos sin mirarlos, en ocasiones volteamos la cara hacia otro lado, con la firme convicción de que “si no lo veo no existe”, sin embargo, ahí están y cada día son más, sucios, andrajosos y mal olientes nos recuerdan de golpe la decadencia social que enfrentamos, aunque no los queremos ver, los indigentes se adueñan poco a poco de las calles de la ciudad. 

Sin existir datos precisos, día a día se incrementan los indigentes en Cancún, la falta de trabajo, la nula preparación, enfermedades mentales sin asistencia, el alcoholismo, la drogadicción y la depresión, son algunas de las causas que van llenando nuestras calles de personas que la mayoría de los ciudadanos “hacen que no ven”, ya no digamos de las autoridades. 

A nadie parece importarle ¿Quiénes son? ¿Cómo llegaron? ¿Qué hacen? ¿Porque no trabajan? Son expresiones emitidas por los ciudadanos que se niegan a reconocer el grave problema que representan los indigentes en el Polo Turístico más Importante del País. 

Por diferentes puntos de la ciudad se encuentran hombres y mujeres que han perdido la salud mental.

Quintana Roo y desde luego, los municipios, no cuentan con leyes, reglamentos o normas que presten apoyo, ayuda y asistencia a estas personas, a pesar de que los vagos registros existentes, demuestran que es un problema que día a día crece con la migración de personas, de escasos recursos, de los estados vecinos que llegan tras “el sueño turístico” de resolver sus necesidades económicas. 

De tez morena, complexión delgada, muy delgada, que deja entrever los estragos causados por el abandono y el hambre, pelo sucio tasajeado y negro, con apenas un metro 55 centímetros de estatura, su ropa que antaño fuera gris, hoy negra y despedazada, la conforman una camisa con mangas arremangadas y lo que fuera un pantalón, ahora su única bermuda. Es la estampa que presenta “Gabriel”, por las calles de Cancún, resalta en él la sucia y mal oliente franela roja, su “arma de trabajo”, como él la llama. 

Gabriel trabaja como franelero en el estacionamiento de un supermercado.  

Reacio a entablar una plática, a contestar preguntas, “Gabriel” refiere que en algunas ocasiones, un transeúnte, le regala un café y muy, muy, de vez en cuando, una hamburguesa, aunque la mayoría de los días se alimenta de los botes de basura; un pedazo de pizza, restos de algún refresco, un pan mordisqueado… 

“Cuando llegué de Tabasco no encontré trabajo, no tengo familia aquí y poco a poco fui encontrando mi hogar en las calles de Cancún, para comenzar a sobre vivir en una vida que merezco a causa del alcohol” refiere mientras da cuenta con desesperación del refresco y las galletas que le obsequié. 

Comenta que ser franelero le deja unos pesos para su “pisto” diario, el cual se ha convertido, desde hace cuatro años en su principal alimento, no desea apoyo; él se siente bien viviendo en las calles y asegura que no podría vivir de otra forma, “aunque el gobierno me mantenga, regresaría a vivir a las calles, aquí me siento seguro”. 

Sin existir datos precisos, día a día se incrementan los indigentes en Cancún.

 

LA REALIDAD 

Varios indigentes se esconden detrás de Plaza Galerías, localizada en la zona centro de Cancún, algunos más duermen en parques, estacionamientos o calles con pórticos amplios que les permita cubrirse de la lluvia o el sol. 

Por diferentes puntos de la ciudad se encuentran hombres y mujeres que han perdido la salud mental y ahora se encuentran vagando entre la sociedad. Varios de ellos según los diagnósticos siquiátricos padecen esquizofrenia, una de las 10 ramas de enfermedades mentales reconocidas por la Organización Mundial de la Salud. Cada rama se subdivide hasta tener más de 100 enfermedades reconocidas. 

En diferentes puntos de la ciudad descansan a pesar del calor.

Ellos ya están en el extremo de los casos de enfermedades mentales, pero hay otras, que no se ven, aunque se van desarrollando, manifestándose con dolores de cabeza frecuentes, estrés, depresión y actitudes violentas. 

Desplazados por falta de recursos, violencia y abandono, son caldo de cultivo para las enfermedades mentales, porque pierden casa, arraigo y caen en la depresión sobre todo las personas de edad avanzada. Los que padecen pobreza extrema, dónde se conjuga alcoholismo, problemas sociales, marginación, son también candidatos a desarrollar adicciones, trastornos emocionales  que deriven en trastornos mentales que requieren de atención siquiátrica.  

 

Mientras unos comen de los desperdicios, otros piden dinero. 

 

PREVENIR, INVERSIÓN A FUTURO. 

Guadalupe Elena López Mendoza, presidenta del Colegio de Psicólogos de Quintana Roo, lamentó la inexistencia de una Ley de Salud Mental en el Estado, ya que sólo cinco estados mexicanos cuentan con ley en esta materia, así mismo aseguró que la mayor parte de los casos de perdida de salud mental podrían remitir si los pacientes se trataran a tiempo, la problemática es que en Quintana Roo no existe un hospital siquiátrico. 

No se trata, dice, de construir más hospitales, sino un Instituto de Salud Mental que trabaje la prevención con niños, adultos, parejas, indigentes e internos en los Centros de Readaptación Social, y así poder atender a las personas en riesgo. 

La mayoría de los indigentes no reciben apoyo de la sociedad y vagan harapos por las calles.  

“Creo que como Estado si se cuenta con los medios para tener un Instituto de Salud Mental, y hablando justamente de las personas en situación de calle es una necesidad imperante, ya que no se cuenta con infraestructura, no hay recursos para atender este tipo de pacientes, la misma autoridad no sabe cómo actuar porque no hay un lugar para estas personas, existe un abandono social por que no se sabe qué hacer con ellos” comentó nuestra entrevistada. 

Algunos adultos mayores hacen de las calles su hogar al no tener el apoyo de sus familiares. 

López Mendoza, señaló que para empezar a trabajar ni siquiera se necesita dinero, aunque destacó que se debe constituir un Consejo Estatal de Salud Mental, conformado por las correspondientes autoridades estatales, municipales y organizaciones civiles que tengan que ver con la salud de los quintanarroenses. 

Después ese consejo determinaría elaborar la Ley de Salud Mental en el Estado y la creación de un instituto y así poder trabajar con la población afectada, comentó que internamente en el Colegio de Psicólogos ya se trabaja en dicha ley y así poder empezar a tocar puertas con los futuros diputados federales y locales para presentarla antes de finalizar este 2018. 

“Todos podrían coadyuvar, sensibilizarnos en que haya una política pública única o en sinergia, un claro ejemplo es ¿porque ha bajado el índice de  cáncer de mama?, porque se han realizado campañas para afrontar esta problemática, debemos trabajar juntos con la sociedad y gobierno para crear esta ley para concientizar a la población”. 

Jóvenes mujeres se pintan la cara para realizar malabares en diferentes semáforos de la ciudad. 

Considera que, más que hospitales, se podrían hacer pequeños centros comunitarios de salud mental en diferentes puntos del estado y crear áreas de interacción para tratar a quienes empiezan con los síntomas. 

“A todos nos conviene como sociedad que estas personas tengan un espacio y un debido tratamiento, porqué sino vamos sumándole problemática no solo a la personas en situación de calle o enfermos mentales, se van incrementando otros problemas sociales que tienen que ver incluso con la delincuencia, sin duda se atacaría este problema si se tuviera un lugar para atender a estas personas” finalizó. 

 

Esquizofrenia  

La esquizofrenia es un trastorno mental que se caracteriza por afectar algunas funciones cerebrales tales como el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta. Una de cada 10 mil personas la padece según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Los síntomas son los siguientes:  

Síntomas positivos: Corresponden a la locura como tal, es decir signos sicóticos o de comportamiento extraño del paciente 

Síntomas negativos: Se relacionan con el estado de ánimo y se caracterizan por tristeza, depresión, y dificultad para disfrutar de actividades cotidianas. 

Funciones cognitivas  

Tienen que ver con el funcionamiento global del sujeto, lo que se traduce en merma en su capacidad de concentración, atención, aprendizaje  y fluidez verbal. 

Los pacientes inician con un estado de ansiedad y tendencia al aislamiento cuando se percatan de que algo les pasa, ya que escuchan voces dentro de su cabeza sin que haya una fuente evidente de sonido, existen alucinaciones e ideas delirantes.  

Estados que cuentan con Ley de Salud Mental. 

  • Sinaloa 

  • Michoacán 

  • Jalisco 

  • Estado de México 

  • Querétaro // Texto e imágenes por Ricardo Villaseñor.

 

 

 

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