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YUCATÁN PRIMER ESTADO DE LA REPÚBLICA MEXICANA QUE TUVO SU PROPIO HIMNO

Bandera yucateca 

Inicialmente fue considerado como la prueba de las tendencias separatistas, sin embargo, leyéndolo, se puede descubrir que su origen fue el de cantar las glorias nacionales y no las locales

 

Redacción

La Península de Yucatán abarcaba en 1863 un gran territorio: comprendía lo que hoy son los Estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. 

En esa época surgen descontentos entre los habitantes de Yucatán debido a que el Presidente de México, Gral. Antonio López de Santa Anna, implanta un gobierno centralista y dictatorial basado en la Constitución de las Siete Leyes que aprobó un Congreso subordinado a él. La primera ley se expidió el 15 de diciembre de 1835 y las seis restantes en diciembre de 1836. 

El historiador don Alfredo Canto López, en su obra “México Independiente”, explica que esta Constitución estableció que la República, al ser centralista, cambia su forma de gobierno: los Estados se vuelven departamentos, cuyos gobernadores serían designados por el Ejecutivo Nacional, a propuesta de juntas departamentales que sustituirían a los Congresos de los Estados. 

Yucatán se levanta en defensa de su soberanía interna y se enfrenta al gobierno de México con el fin de luchar contra el centralismo. Este pretendía anular los derechos de los yucatecos de vivir en un régimen federal. 

Don Juan Francisco Molina Solís, en su “Historia de Yucatán” apunta que la noche del 16 de marzo de 1841, estando en sesión solemne de instalación el Ayuntamiento de Mérida, un grupo de personas sin armas comandados por Don Miguel Barbachano, Don Martín Peraza y otros, invaden la Sala Consistorial para solicitar que el municipio de Mérida requiera al Congreso que declare la independencia de Yucatán. 

Los ediles, presionados por los barbachanistas, ofrecen intervenir ante los representantes del pueblo. Los peticionarios con aires de triunfo, aplauden y gritan vivas a los concejales. Los más exaltados, alzados en pasión, subieron al techo del Palacio Municipal e izan la enseña yucateca. 

 

 

Influencia trigarante 

La simbología de los colores en la bandera yucateca refleja la influencia y el recuerdo del ejército de las Tres Garantías o el ejército Trigarante, que fue un grupo militar entre 1820 y 1821, durante la independencia de México. 

Esta bandera es realmente bella. Se divide en dos lienzos: a la izquierda uno de color verde en donde hay cinco estrellas que representan los cinco departamentos en que se dividió Yucatán por decreto del 30 de noviembre de 1840. Los departamentos eran Mérida, Izamal, Valladolid, Tekax y Campeche. 

A la derecha hay otro campo de tres divisiones horizontales con el color rojo arriba y abajo. En el medio se encuentra el color blanco. 

Los colores de esta bandera tricolor significan unión, armonía y libertad. La franja blanca representa la pureza de la religión católica. 

La franja roja simboliza la unidad de los habitantes de Yucatán, sin importar su color u origen racial. 

 

Legado histórico 

La bandera yucateca tiene uso civil entre muchos de sus habitantes, pero no está reconocida legalmente. Sin embargo, el pueblo yucateco la ha adoptado respetuosamente como legado de su historia. 

Este pendón ha sido quizá el más polémico que se ha registrado en la historia de México. Actualmente reside en el Museo de Instrucción Pública luego de ser trasladada desde el Museo de Mérida. 

El pendón yucateco, que tiene los colores simbólicos de las tres garantías, no llegó a usarse oficialmente. Yucatán siempre puso en actos gubernamentales, en barcos, fortificaciones y edificios públicos el pabellón nacional mexicano. 

Muchos mexicanos y extranjeros creían que el gobierno de Yucatán no tenía el derecho de usar el gallardete mexicano, pero la Península no estaba separada de México, sino que se independizó de la forma de gobierno centralista. Esta emancipación fue transitoria. 

Después de varias negociaciones con el Gobierno de México, a través de don Andrés Quintana Roo y luego de olvidar los problemas y diferencias con la metrópoli, las clases sociales de Yucatán piden la reincorporación de la Península a la confederación mexicana. El historiador Lanz comenta que el 17 de agosto de 1848 el Gobernador Don Miguel Barbachano expide el decreto de reincorporación a México. 

 

Himno Yucateco 

Yucatán fue el primer estado de la República Mexicana que tuvo su propio Himno. Algunas personas han considerado a este Himno como la prueba de las tendencias separatistas de Yucatán, sin embargo, leyéndolo, se puede descubrir que su origen fue el de cantar las glorias nacionales y no las locales. 

Su título original fue Himno Patriótico y se trata de una composición poética escrita por Manuel Palomeque Solís, inspirada por el triunfo de la República de México sobre el Imperio de Francia. Fue leído por primera vez el 4 de julio de 1867 en un acto solemne realizado en el Palacio de Gobierno (en Mérida), con motivo de celebrar las noticias del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo y la toma de la Ciudad de México por las fuerzas republicanas. Este acto fue presidido por Agustín O’Horán Escudero, que se había hecho cargo del gobierno por estar enfermo, en ese entonces, el general Manuel Cepeda Peraza. El Himno fue leído por su propio autor, propiciando el entusiasmo de los presentes. El compositor José Jacinto Cuevas fue quien musicalizó las estrofas que, en la noche del 15 de septiembre de 1867, fueron ejecutadas en la Plaza de Armas con motivo de la celebración de las fiestas de Independencia. El Himno fue cantado por el tenor Ramón Gasque y, según relata la historia, lo interpretó con tanta pasión, que al terminar fue paseado en hombros por toda la plaza. 

Al poco tiempo a la letra original del himno se le hicieron algunos cambios, que estuvieron a cargo de José García Montero, quien según apunta la Enciclopedia Yucatanense “escribió dos octavas italianas hexasílabas, para sustituir el serventesio decasílabo del Coro, y una cuarteta en reemplazo de la final de la tercera octava italiana decasílaba, de la estrofa III”. 

 

Himno de Yucatán 

 

Letra: Manuel Palomeque Solís 

Música: José Jacinto Cuevas 

 

Al grito de guerra despierta el valor 

y el aire se inunda con bélico son. 

Haced compatriotas que truene el cañón, lloviendo metralla sobre el invasor. 

El cinco de mayo, nos preste su sol 

que eclipsa la estrella de Luis Napoleón. 

El mundo nos mira, con admiración 

y a México envidia su claro blasón. 

Vino el águila esclava de Europa 

sancionando la infamia con balas 

y regresa arrastrando las alas 

con escarnio y vergüenza a la vez. 

El altivo cóndor del Anáhuac 

le dejó los palacios y reales 

desafióla en los rudos nopales 

y postróla humillada a sus pies. 

De los vírgenes bosques aztecas 

con el iris flotante en sus cumbres 

se exhalaban mortíferas lumbres 

entre el eco del bronce tronar. 

Reflejados en lagos de sangre 

que vogaba el indígena Juárez 

al tocarlos alzaba a millares 

héroes santos a quien inmolar. 

Los primeros soldados del mundo 

con los brazos caídos e inertes 

confesaron que sólo son fuertes 

los que luchan por patria y hogar. 

Zaragoza, Escobedo y Arteaga 

Salazar, Berriozábal y Díaz 

cuyos nombres la fama proclama 

han sabido la patria vengar. ¡Libertad! 

¿Por qué alejas de Francia 

tus encantos, tu noble hidalguía 

y juguete de vil tiranía 

da a los pueblos ilustres que reír? 

Arrastrada al suplicio Polonia 

le tendió suplicante la mano 

escuchó sus lamentos en vano 

e indolente la dejó morir. 

Quien así abandona a una hermana 

¿Podía a México hacer caridades? 

Tan rastreras, tan ruines maldades 

un jesuita las debe inspirar. 

Ya no se una robar con descaro 

e imponer al mas débil el yugo 

hoy la víctima paga al verdugo 

y aún le debe el favor estimar. 

¿De qué sirve a la Francia y al Austria 

el haberse llevado nuestro oro 

si perdieron en timbre y decoro 

cuanto México en gloria ganó? 

Si desean alfombrar con laureles 

los desiertos de México, vengan 

Liberales habrá que defiendan 

la consigna que Hidalgo legó. 

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