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Rommel Pacheco destaca el avance de las mujeres en el deporte rumbo al ciclo olímpico.

El inicio del nuevo ciclo olímpico tendrá como primer gran escenario los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, una edición especial que además celebrará el centenario de esta competencia regional.

El director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Rommel Pacheco destacó la importancia de este evento que se realizará del 24 de julio al 8 de agosto en Santo Domingo, donde se espera la participación de más de 6 mil atletas de 37 países que competirán en 40 disciplinas deportivas.

El exclavadista olímpico recordó que la participación femenina en los Juegos Centroamericanos y del Caribe no siempre fue como se observa actualmente, ya que su inclusión fue un proceso gradual a lo largo de los años.

En la primera edición, celebrada en Ciudad de México en 1926, no hubo participación de mujeres, a pesar de que el reglamento ya permitía competir en disciplinas como natacióntenis y voleibol.

Con el paso del tiempo, señala un comunicado, las deportistas se han convertido en un pilar fundamental de la competencia, incrementando su presencia y reflejando los cambios sociales y la creciente aceptación de las mujeres en el ámbito deportivo.

Como ejemplo, destacó lo ocurrido en las ediciones más recientes: Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 y Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023, en las que México terminó en el primer lugar del medallero.

En Barranquilla 2018, las deportistas mexicanas aportaron 183 medallas para la delegación nacional: 68 de Oro, 65 de Plata y 50 de Bronce. Mientras que en San Salvador 2023, la contribución femenina fue de 175 preseas, con 71 de Oro, 60 de Plata y 44 de Bronce.

Pacheco señaló que, aunque el crecimiento ha sido notable, aún existen retos importantes, entre ellos lograr mayor visibilidad mediática, avanzar hacia la igualdad en los equipos técnicos y romper con estereotipos que todavía persisten en algunos deportes.

También subrayó la importancia de garantizar espacios seguros dentro del deporte, combatiendo el acoso y la discriminación para que las competencias y las instalaciones deportivas sean entornos de respeto.

“El deporte ayuda a mejorar la autoestima física, mental y emocional. Por eso es fundamental que los espacios deportivos sean seguros y libres de violencia”, expresó.

El objetivo, añadió, es fortalecer la equidad en las competencias, visibilizar señales de alerta y fomentar la denuncia de cualquier forma de violencia.

“En todos los ámbitos, el deporte debe ser un entorno saludable y seguro para mujeres y niñas, además de convertirse en una herramienta de empoderamiento y confianza”, señaló.

En ese sentido, destacó los avances que se han registrado en el movimiento olímpico, particularmente durante el ciclo que culminó con los Juegos Olímpicos de París 2024.

Por primera vez en la historia, el Comité Olímpico Internacional otorgó el mismo número de plazas competitivas para mujeres y hombres, alcanzando una participación del 50% para cada género.

De los aproximadamente 10,500 atletas que participaron en la justa olímpica, la mitad fueron mujeres, una cifra que contrasta con la primera vez que París fue sede en 1900, cuando la participación femenina fue apenas del 2.2%.

Además, de los 32 deportes del programa olímpico, 28 registraron igualdad en el número de atletas masculinos y femeninos, con 152 eventos femeninos, 157 masculinos y 20 mixtos.

De cara al futuro, también se han alcanzado cifras relevantes en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, donde se registró un 47% de participación femenina.

El avance, explicó Pacheco, no solo se refleja en la competencia, sino también en los espacios de toma de decisiones, ya que actualmente 43% de los miembros del COI y 47% de su Junta Ejecutiva son mujeres.

No obstante, reconoció que aún existen disciplinas donde persisten desigualdades en la participación, como el boxeo, el futbol o la lucha. En contraste, hay deportes donde todavía no existe presencia masculina, como la gimnasia rítmica, el softbol o algunas pruebas de natación artística.

A pesar de ello, consideró que el progreso logrado en los últimos años consolida al movimiento olímpico como un referente en la promoción de la igualdad de género a través del deporte.

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