Rommel Pacheco y la nueva etapa de la CONADE: orden, cercanía y reconstrucción del deporte mexicano en 2025.
El año 2025 marcó un punto de inflexión para la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE). Bajo la dirección de Rommel Pacheco, ex clavadista olímpico y una de las figuras más reconocidas del deporte mexicano, el organismo inició un proceso de reordenamiento interno, reconstrucción de confianza y reencuentro con atletas y federaciones, tras años de confrontaciones y crisis institucionales.
Desde su llegada, Pacheco imprimió un sello distinto a la gestión pública del deporte: diálogo permanente, presencia en el territorio y una narrativa centrada en el atleta. Uno de los primeros cambios visibles fue la reapertura de canales de comunicación con deportistas de alto rendimiento, entrenadores y asociaciones, privilegiando mesas de trabajo por encima de la confrontación legal o mediática.
Esta estrategia permitió destrabar conflictos heredados y sentar bases para una relación más funcional entre la CONADE y el ecosistema deportivo nacional.
Durante 2025, la administración de Pacheco impulsó una reorganización administrativa orientada a la transparencia y eficiencia, con el objetivo de normalizar procesos de apoyos, becas y preparación rumbo a competencias internacionales. Sin grandes discursos, la CONADE comenzó a operar con mayor previsibilidad para los atletas, un reclamo histórico del alto rendimiento mexicano.
Otro de los ejes centrales de su gestión fue la reivindicación del deportista como eje de la política pública. Pacheco, con experiencia directa en ciclos olímpicos, promovió una visión más empática sobre las necesidades reales de quienes representan al país, incorporando criterios técnicos y deportivos en la toma de decisiones, y no únicamente administrativos.
En paralelo, 2025 también significó una mayor presencia institucional de la CONADE en eventos nacionales y estatales, así como el fortalecimiento del vínculo con gobiernos locales para impulsar infraestructura deportiva y programas de activación física.
Sin plantear rupturas abruptas, la estrategia se enfocó en reconstruir lo básico: confianza, orden y cooperación.
Si bien los retos estructurales del deporte mexicano persisten —financiamiento, resultados internacionales y profesionalización de federaciones—, el primer año completo de Rommel Pacheco al frente de la CONADE dejó una señal clara de cambio de estilo.
Más que una administración marcada por la polémica, 2025 cerró como un periodo de transición hacia una gestión más cercana, menos confrontativa y con el atleta nuevamente en el centro del discurso público.
El verdadero impacto de esta etapa se medirá en los próximos ciclos competitivos, pero para el deporte mexicano, el año 2025 quedará registrado como el inicio de una nueva narrativa en la conducción de la CONADE.
