¿Proyecto para Mérida o pelea de padrinos?
La carrera por la candidatura de Morena a la alcaldía de Mérida rumbo a 2027 comienza a calentarse, pero detrás de los nombres y las aspiraciones hay una pregunta que resulta inevitable: ¿quién llegará mejor posicionado ante los ciudadanos o quién tendrá el respaldo político más fuerte?


Verónica Camino y Rommel Pacheco aparecen entre los perfiles que buscan hacerse de la candidatura. Ambos conocen las derrotas electorales y ambos tienen una historia política que no nació precisamente dentro de Morena. Sin embargo, hoy forman parte de la estructura guinda y sus nombres vuelven a colocarse sobre la mesa para una de las posiciones más importantes del estado.
El verdadero debate debería estar en otro lado. Mérida no necesita que la candidatura se defina únicamente por relaciones, grupos o respaldos de figuras nacionales. La ciudad merece conocer qué proyecto tienen los aspirantes, qué ofrecen para resolver problemas como movilidad, servicios públicos, crecimiento urbano, seguridad y desigualdad entre colonias y comisarías.
Porque una candidatura puede construirse desde las cúpulas, pero una elección se gana —o se pierde— frente a los ciudadanos. Los antecedentes electorales de cada aspirante son parte de su historia y deben ser considerados, pero tampoco sustituyen la discusión sobre capacidades, propuestas y cercanía con los meridanos.
Al final, la pregunta para Morena será incómoda pero necesaria: ¿elegirá a quien tenga los padrinos más poderosos o a quien pueda convencer a los habitantes de Mérida? En 2027, esa diferencia podría ser mucho más importante que cualquier fotografía con un dirigente nacional.
